El área de Periodismo de la Universidad de Piura se integró el 2025 al Observatorio de la Desinformación (misión Perú), iniciativa académica internacional que ahora analiza la información emitida en el proceso electoral del 2026.
Por Gianfranco Quispe Alarcón. 15 abril, 2026.Con este proyecto, asesorado por el Observatorio Complutense de Desinformación, se analiza la circulación de bulos, deep fakes y el desorden informativo en períodos electorales. Para ello, aplica la herramienta FIMI (Foreign Information Manipulation and Interference), una metodología estandarizada y replicable, que ya se utiliza en Chile y Ecuador desde el 2023.
La invitación llegó el 2024 de la Facultad de Comunicación de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), que además sumó a la Universidad Jaime Bausate y Meza y a diario El Comercio. En este proyecto no solo colaboran docentes, sino, también, estudiantes de las universidades involucradas.
Loreto Corredoira, Chair Jean Monnet Decoding-i-Disorders de la UCM, destacó el valor de la colaboración interinstitucional: “Las universidades son redes de colaboración para la investigación”, afirmó.
Por su parte, Catalina Gaete Salgado, investigadora y profesora de dicha universidad, señaló que la metodología permite recopilar datos comparables entre países y en distintos momentos electorales. “Hemos estado aplicando esta metodología desde el 2023. Lo interesante es que la hemos ido refinando en la medida en que la aplicamos”, declaró.
Vulnerabilidades identificadas en Perú
Durante la sesión de trabajo del Observatorio, realizada en Campus Lima de la UDEP, la doctora Raquel Ramos, jefa del área de Periodismo de esta casa de estudios, expuso los hallazgos preliminares, sobre el entorno informativo peruano, obtenidos por el grupo de trabajo conformado por estudiantes y docentes de la universidad.
Identificó como una vulnerabilidad extendida la escasa cultura de verificación de cifras: “Los políticos aprovechan esa circunstancia siempre, y es muy fácil para ellos soltar cifras exageradas a propósito, para bien o para mal”, sostuvo.
Ramos también describió el fenómeno conocido como transposición de formatos, mediante el cual contenidos que no son noticias adoptan la apariencia de una, como ocurrió con páginas de apuestas que presentaban sus resultados con el formato visual de una encuesta periodística. “La gente, al mirarlo, piensa que está frente a una noticia, pero en realidad no lo es”, señaló. Además, llamó a reducir el discurso contra la prensa: “Es algo nos ha hecho daño a todos y lo vivimos como periodistas”, afirmó.
La decana de la Facultad de Comunicación de la UDEP, doctora Mónica Ríos Valdivieso, subrayó que la contribución de la universidad va más allá del monitoreo informativo. El trabajo en el Observatorio representa un aprendizaje para profesores y alumnos de periodismo en el manejo de herramientas de verificación.
La IA y la desinformación en campaña
Mauro Marino Jiménez, director ejecutivo del Observatorio Misión Perú, advirtió sobre el uso creciente de la inteligencia artificial con fines desinformadores: suplantación de fuentes confiables, desacreditación de candidatos y humanización de figuras políticas con alta desaprobación. “Tenemos ya un frente grande con iniciativas de anti desinformación; en una siguiente etapa podemos hacer algo con los organismos civiles para trabajar en la educación cívica y democrática”, sostuvo.
Luis Benavente, director general de Vox Populi, planteó que la desinformación no es un fenómeno nuevo (existe desde la época de Julio César en Roma) pero que la inteligencia artificial le ha otorgado un alcance sin precedentes. “Hoy tienen un alcance bárbaro, extremo, y una disidencia mucho mayor y masiva con la inteligencia artificial”, afirmó. Añadió que la desinformación afecta a la equidad electoral: “Quienes reclaman transparencia terminan desinformando”, declaró.
José Manuel Saavedra, CEO de CIT Perú, destacó que propuestas como la pena de muerte funcionan en campaña pese a ser inaplicables. “También eso es desinformación, del candidato que la propone y de la población que la recibe como factible por desconocimiento”, sostuvo.
Responsabilidades compartidas
Fiorella Ferrari, representante de la organización Hiperderecho, recordó que la responsabilidad frente a la desinformación no recae únicamente en los periodistas ni en los medios. Las plataformas digitales —incluyendo las de videojuegos, especialmente en el público joven— también forman parte del ecosistema informativo. “En Hiperderecho queremos mostrar el mapa completo y no solo nuestras burbujas algorítmicas, la desinformación afecta también sobremanera a los grupos más vulnerables como las mujeres”, declaró.
La periodista Diana Seminario, de Canal N y El Comercio, apuntó que el algoritmo moldea el acceso a la información de quienes consumen noticias en redes sociales, y que gran parte de la población peruana aún se informa por medios tradicionales.
“La gran responsabilidad de los periodistas es ser el muro de contención contra la desinformación”, afirmó. También aludió al peso de la veda de encuestas como factor que alimenta la especulación: “Se filtran por internet, pero no hay certeza de saber si lo que circula es real”, señaló.
Cluber Aliaga Lodtmann, vicerrector de Investigación de la Universidad Jaime Bausate y Meza, recomendó conformar equipos de fact-checking multidisciplinarios —con abogados, sociólogos, psicólogos y periodistas— para analizar la información desde distintas perspectivas. “Los estudiantes de periodismo son los últimos defensores de la democracia y los derechos de los ciudadanos”, afirmó.
Rolando Rodrich, investigador de la USIL, subrayó la importancia de reforzar valores fundamentales en la formación de comunicadores. “Tenemos hoy más que nunca que inculcar a nuestros futuros comunicadores el tema de la ética profesional”, declaró.
“La comunicación estratégica política tiene factores que superar en esta campaña como la crisis de credibilidad, ya no le creemos a nadie; la fragmentación de la opinión pública y el tema de la escucha activa, los candidatos que han estado atentos al contexto, son los que más han conectado”, destacó Rodrich.
El conteo rápido, ¿fuente de desinformación?
Rafael Rubio, catedrático de Derecho Constitucional de la UCM, planteó los límites prácticos de la regulación jurídica frente a la desinformación. Indicó que, en un periodo electoral tranquilo en la Unión Europea, los incidentes vinculados a la contaminación informativa llegan al millón. “Dime algún órgano electoral en la Unión Europea capaz de responder a un millón de incidentes, es imposible”, señaló.
Rubio también expresó reservas sobre las iniciativas de la sociedad civil que no estén articuladas con los órganos electorales. Advirtió que en contextos donde los márgenes entre candidatos son muy reducidos, cualquier dato ofrecido con apariencia de rigor científico será interpretado por los afectados como una verdad absoluta.
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